Morimos para renacer con la fuerza de nuestra luz interior


Este mes volvemos a nosotr@s, vamos hacia adentro, a observar cómo estamos y qué necesitamos para sentirnos felices, en paz y alineados al propósito de nuestra alma. Nos inspiramos en el otoño, en preparar la tierra para seguir sembrando, cultivando la disciplina, la voluntad, el amor propio y hacia todos los seres, en regar con amor las semillas que hemos escogido plantar. Este mes es semana santa, tiempos de retiro, reflexión, muerte y resurrección a la vez, entonces ¿Cómo nos vinculamos a esta energía?

Te invito a seguir practicando Yoga, meditación y diferentes técnicas que te permitan expandir tu consciencia para saborear el néctar verdadero de la unidad, la armonía y la belleza que tu ser anhela encontrar. El yoga es una llave para que tus sentidos y mente estén tranquilos, para que la razón permanezca en silencio y de esta forma puedas comenzar a caminar con la guía de tu alma. Dejamos morir aquello que nos impide ser felices, no desde el fin, sino desde la transformación que ello conlleva. Al comprender que la vida es impermanente somos capaces de agradecer cada situación, palabra o persona que viene a nosotros para transmitirnos una enseñanza y darnos la posibilidad de seguir creciendo y conociéndonos. Veamos nuestra oscuridad sin miedo y sin juicio, para que podamos emerger como la flor de loto hacia la superficie y abrirnos hacia la luz.


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